SOBRE MÍ

Hola, soy Sol.

Construí la empresa que creía que quería. Después tuve que rediseñarla para que sostuviera mi vida.

Construí la empresa que creía que quería. Después tuve que rediseñarla para que sostuviera mi vida.

Hoy acompaño a emprendedoras con marcas de productos físicos a ordenar sus negocios, dejar de ser imprescindibles en la operación y ocupar verdaderamente su lugar de dueñas.

INGENIERA INDUSTRIAL · MBA · COACH PROFESIONAL · EMPRENDEDORA

20 AÑOS EMPRENDIENDO

20 AÑOS EMPRENDIENDO

Durante mucho tiempo creí que tener una empresa propia era sinónimo de libertad.

Después entendí que una empresa puede ser tu mayor herramienta de libertad… o convertirse en el trabajo más exigente que hayas tenido.

Después entendí que una empresa puede ser tu mayor herramienta de libertad… o convertirse en el trabajo más exigente que hayas tenido.

No lo aprendí en un libro. Lo aprendí construyendo empresas, tomando buenas decisiones, equivocándome bastante y rediseñando sobre la marcha.

01 · 2006 a 2016 · AUTOPARTES · PRIMER NEGOCIO

Durante mucho tiempo pense que estar a full era tener éxito.

Durante mucho tiempo pense que estar a full era tener éxito.

Empecé a trabajar con mi papá en el rubro de las autopartes a los 20 años, mientras estudiaba Ingeniería Industrial.

A los 23 emprendí por primera vez: comencé a importar autopartes y construí un negocio rentable y eficiente, con una estructura mínima.

Lo sostuve durante diez años. Me permitió construir mi casa, viajar por el mundo y tener una libertad que, en ese momento, aún no sabía valorar.

Aunque el negocio funcionaba, a mí no me llenaba.

Comparaba mis días entre grasa, repuestos y cajas con las marcas que veía en redes: oficinas increíbles, grandes equipos, campañas y personas siempre ocupadas. Todo se veía más creativo, más lindo, más importante.


Ya tenía un negocio rentable y una vida con libertad, pero pensaba que el éxito era tener una oficina aesthetic, muchos empleados y estar a full todo el día.

02 · 2016 · MATERNIDAD Y VOLVER A EMPEZAR

Después fui mamá y dejé de reconocerme un poco.

Después fui mamá y dejé de reconocerme un poco.

Cuando nació mi hija, hubo un quiebre. Dejé de trabajar con mi padre y casi al mismo tiempo mi empresa de autopartes entró en un bajón de ventas. O quizás fui yo la que la dejó morir. La verdad es que todavía no sabría decirlo con certeza.

La maternidad me atravesó por completo. Amaba ser una mamá presente y, de alguna manera, así lo había planeado. Pero entre lo que una imagina y lo que realmente sucede siempre hay una distancia.

Había sido siempre muy independiente: estaba acostumbrada a moverme sola, tomar decisiones y hacer y deshacer a mi manera. La maternidad me obligó a frenar y me llevó a lugares internos en los que nunca había estado.

Con mi importadora en caída y dedicada de lleno a ser mamá, atravesé un bajón enorme. Ya no sabía muy bien quién era por fuera de ese rol.

Necesitaba recuperar una parte de mí y volver a tener algo propio.

Quería crear una marca, explorar el mundo de las redes sociales y construir algo diferente. Veía marcas que me parecían inalcanzables, pero también intuía que ahí había una oportunidad que todavía no estaba aprovechando.

Quería construir una marca con identidad, valores y una forma propia de hacer las cosas.

No tenía nada claro, ni sabía cómo lo iba a hacer. Solo sabía que necesitaba volver a crear algo propio.

03 · 2018 · NACE THE MASH

Empecé antes de sentirme preparada.

Empecé antes de sentirme preparada.

Cuando mi hija empezó el jardín, comencé a pensar qué podía crear. En Facebook veía marcas de cosmética que me atraían por su identidad, su comunidad y su manera de comunicar. En ese mundo descubrí el shampoo sólido: era un producto novedoso, todavía poco conocido en Argentina, y sentí que tenía potencial.

Empecé a investigar cómo se formulaba y encontré un proveedor que tenía 20 kilos del ingrediente principal que permite limpiar el pelo sin utilizar los sulfatos tradicionales. Le compré todo el stock y comencé a hacer pruebas en la cocina de mi casa.

Con una inversión inicial de aproximadamente 300 dólares, desarrollé cuatro variedades, armé la tienda, saqué las fotos y lancé The Mash Store.

La primera venta llegó ese mismo día.

No venía del mundo de la cosmética. Vi una oportunidad, confié en mi intuición y empecé con lo que tenía.

04 · CRECIMIENTO · LA EMPRESA SOÑADA

Hasta que construí exactamente la empresa que creía querer.

Hasta que construí exactamente la empresa que creía querer.

The Mash empezó pequeña, pero fue creciendo. Sumamos productos, personas, campañas y cada vez más estructura.

Vendíamos tanto de manera minorista como mayorista y en redes nos iba muy bien. Finalmente había construido la empresa que durante años había imaginado.

Pero, cuando la tuve, entendí que tampoco quería esa vida. La empresa dependía demasiado de mí y gran parte de mis días se iba en coordinar al equipo, acompañar a personas que necesitaban constantemente de mis decisiones y resolver los problemas cotidianos de una estructura cada vez más grande.

Había construido la empresa que durante años había imaginado, estaba a full todo el día y cada vez más agotada.

05 · FRANQUICIAS · DECIR QUE NO

El día que le dije NO a seguir creciendo.

El día que le dije NO a seguir creciendo.

Vendíamos online, tanto de manera minorista como mayorista, y en redes nos iba muy bien. Todo parecía indicar que el próximo paso era seguir creciendo.

Llegamos a desarrollar el diseño completo de las franquicias de The Mash para comenzar a vender con locales físicos propios. Era el paso que cualquier empresaria ambiciosa, incluida la que yo había sido durante años, habría querido dar.

Pero dije que no.

Por dentro, la empresa todavía necesitaba orden. Veníamos de varias renuncias, tenía que rearmar el equipo y construir una estructura que no dependiera tanto de mí. Nunca antes había tenido empleados y también estaba aprendiendo a liderar personas mientras intentaba sostener una empresa que no paraba de crecer.

Entonces decidí poner el freno de mano. Necesitaba ordenar la empresa y ordenarme yo. Quería construir cimientos más sólidos y un equipo que pudiera funcionar sin necesitarme para cada decisión.

Por primera vez entendí que no quería crecer a cualquier costo. Quería un negocio más pequeño, rentable y organizado, capaz de sostener la vida que yo quería vivir.

Decir que no a las franquicias fue decir que no al crecimiento a cualquier costo. Mi vida iba primero.

06 · 2023 · FRENAR PARA REDISEÑAR

Volví a preguntarme qué empresa quería.

Volví a preguntarme qué empresa quería.

Hasta ese momento, mi manera de emprender había sido siempre la misma: detectar una oportunidad, crear un producto, vender, crecer, resolver y seguir.

Nunca me había detenido a pensar si la empresa que estaba construyendo era compatible con mi manera de vivir.

Cuando miré hacia atrás, entendí que lo que siempre había valorado era tener tiempo libre, la cabeza tranquila y el dinero suficiente para sostener esa vida. Para mí, eso es ser millonaria.

En 2023 retomé terapia, comencé una mentoría para liderar y ordenar The Mash y, junto con mi marido, empezamos a diseñar la vida que queríamos como familia. Ese diseño incluía mudarnos a España y también repensar qué empresa necesitaba construir para sostener esa vida.

Tuve que dejar de escuchar muchas ideas externas: que no podría dirigir a distancia, que un equipo siempre dependería de mí, que achicar la estructura era retroceder o que debía lanzar productos constantemente para no quedar afuera.

Empecé a entender que mi manera de emprender siempre había sido minimalista. Y que ser minimalista no significaba ser menos ambiciosa: significaba elegir con más conciencia qué quería construir.

Ya no quería seguir adaptando mi vida a la empresa. Quería diseñar una empresa capaz de sostener mi vida.

07 · 2024 · MINIMALISMO EMPRESARIAL

No necesitaba hacer más. Necesitaba construir mejor.

No necesitaba hacer más. Necesitaba construir mejor.

El 2024 fue un torbellino. Rearmé por completo el equipo interno de The Mash y, mientras reorganizaba la empresa, yo también empecé a transformarme. Revisé mi manera de liderar, aprendí a conocerme mejor y entendí que emprender no solo me había enseñado sobre negocios: también me había hecho crecer como persona, fortalecer mi confianza y descubrir qué vida quería construir.

A medida que yo cambiaba, también cambió la empresa. Redefiní funciones, formé un equipo más autónomo y dejé de medir el éxito por la cantidad de empleados, productos o estructura. Mientras otras marcas seguían lanzando y creciendo hacia afuera, yo elegí fortalecer las bases de lo que ya había construido.

Fue entonces cuando entendí con claridad qué significaba para mí el minimalismo empresarial. No se trataba de ser menos ambiciosa, sino de construir una empresa simple, sólida y rentable, con una estructura que yo pudiera sostener y que, al mismo tiempo, sostuviera mi vida.

Porque, para mí, no sirve de nada facturar millones si mi cabeza es un caos y tengo que vivir corriendo detrás de mi empresa. El verdadero éxito es tener un negocio rentable que funcione sin consumirme.

De ese proceso interno nació naturalmente el deseo de acompañar a otras emprendedoras. En 2025 me certifiqué como coach y sumé herramientas para transformar todo lo que había vivido durante años en un proceso que también pudiera ayudar a otras mujeres.

Hoy puedo acompañarlas porque este camino no lo aprendí solamente en una formación. Lo viví en el cuerpo: crecí sin estructura, me agoté, frené y reconstruí mi manera de emprender.

No te acompaño desde la teoría. Te acompaño desde la experiencia de haber construido, desordenado y vuelto a ordenar una empresa para ponerla al servicio de mi vida.

LO QUE ENTENDÍ EN EL CAMINO

No quiero enseñarte a construir la empresa más grande que puedas.

No quiero enseñarte a construir la empresa más grande que puedas.

Quiero ayudarte a construir la empresa justa para la vida que querés vivir.

Quiero ayudarte a construir la empresa justa para la vida que querés vivir.

MINIMALISMO EMPRESARIAL
No es pensar en pequeño ni conformarse con menos.

Es construir solo la estructura que tu negocio necesita y dejar de acumular obligaciones.

Una empresa es exitosa cuando cumple el propósito para el que la construiste.

HOY

Mi empresa sigue contando conmigo, pero ya no necesita que esté presente para funcionar.

Mi empresa sigue contando conmigo, pero ya no necesita que esté presente para funcionar.

Mi empresa tiene producción, stock, proveedores, logística y una operación física completa en Argentina. Yo la dirijo desde España y elijo dónde mi intervención realmente agrega valor.

POR ESO NACIÓ ESTE PROYECTO

Mi mayor aprendizaje no está solamente en mis títulos.

Mi mayor aprendizaje no está solamente en mis títulos.

Está en haber construido una empresa, haber quedado atrapada dentro de ella y haber tenido que rediseñarla para volver a ocupar mi lugar de dueña.

INGENIERÍA · NEGOCIOS REALES · LIDERAZGO · COACHING

LA EMPRESA DETRÁS DE TU VIDA

Porque no necesitás abandonar lo que construiste para recuperar tu vida.

Porque no necesitás abandonar lo que construiste para recuperar tu vida.

Necesitás construir una empresa capaz de sostenerla.

Necesitás construir una empresa capaz de sostenerla.

Un diagnóstico gratuito para detectar dónde tu negocio todavía depende demasiado de vos.

SOL GUIDO

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© 2026

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